LOS RETOS DEL CAMBIO "LAS HERRAMIENTAS"
«Sea cual sea tu edad, tu crianza o tu educación,
aquello de que estás hecho es principalmente
capacidad no empleada».
George Leonard
Necesitamos más y mejores herramientas en el aula en un momento en que
la educación se enfrenta a unas tareas ingentes, en un mundo cambiante, polarizado en torno a las industrias de la comunicación,
donde debemos lograr que los alumnos se desarrollen en nuevos
escenarios presididos por la tecnología.
Las herramientas no son útiles.
Pues no, las herramientas no son útiles, y menos en educación. Quiero decir que una herramienta no es un mero instrumento, algo que nos es útil para la consecución de un fin o la configuración de un producto.
Las herramientas existen ciertamente, y son, por supuesto, necesarias. Pero una herramienta no es un útil, sino una mediación. Una herramienta en manos de un educador no es una palanca para desplazar un peso que cuesta de mover, sino una ventana que abre camino a nuevos espacios en los que vivir distinto y mejor.
Si es una mediación, una herramienta no es un fin. No es la herramienta la que hace la labor, sino el modo en que se emplea, que depende de la habilidad de quien la empuña.
Cinco criterios de evaluación.
En educación no son las herramientas las que consiguen pro mover cambios, sino los educadores que marcan una diferencia: aquí es el médico quien es la propia medicina. Una herramienta educativa en tanto que mediación, no es más que un camino que nos conduce a un lugar.
La siguiente INFOGRAFÍA presenta algunas líneas factibles para orientarse en la evaluación de una posible herramienta educativa que se pretenda aplicar:
El educador actor decisivo.
Esta transformación solamente se produce mediante la presencia del educador y su concreción en una escucha activa y permanente. Para poder dar respuesta a los interrogantes más arriba propuestos, el docente debe ser capaz de percibir los siguientes puntos presentados en el siguiente VIDEO:
El educador se ve obligado a convertirse, entonces, en una especie de hermeneuta capaz de discernir la cualidad y pertinencia de cada mediación. Pero una vez determinada la mediación a utilizar, es necesario introducirse en el lenguaje que le es propio. Si una herramienta no nos introduce a algo que sea expresión genuina de lo más centralmente humano no es tal mediación, sino un mero útil que no se limita a ser un instrumento, sino que a la vez nos instrumentaliza. Una mediación educativa es en sí la expresión de un mundo, de unos valores y de una concepción del mundo.




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